Concebir la felicidad bajo una forma que no sea el buen humor

El paseante se dijo: «[…] Hasta ahora he vivido como me parecía justo y razonable hacerlo, y no me asusta la posibilidad de que me demuestren que he estado equivocado, pues con todo derecho digo: errar es humano. Veo, no obstante, que es hermoso adaptarse a algún ideal noble y moderar la alegría de vivir para dar cumplimiento a ciertas tareas, concebir la felicidad también bajo una forma que no sea el buen humor, y no pasar a depender de este último temiendo por él a cada hora o preocupándose por conservarlo: no, más bien dejándolo al descubierto, sacrificar la propia dicha y, quizá por eso mismo, recuperarla».

Admitió, según se ve, que todavía le faltaba discernimiento, pero se atribuyó capacidad de ejecución.

Robert Walser, Paseo dominical (I).