La civilización son las rayas blancas

Martín Caparrós, Contra el cambio:

[Los corredores] no miran a los lados, y la diferencia está en mirar o no a los lados. Se paran en el semáforo, ante las rayas blancas, esperan que la luz cambie y entonces avanzan sin mirar a los lados. La civilización, lo tengo dicho, son las rayas blancas: hay pocos homenajes más repetidos y cursis a la convivencia humana que un señor que camina por unas rayas blancas como sin nada, con semáforo verde para él y los coches a mil por la avenida, hacia él, con semáforo rojo. Es un gesto de infinita confianza. Sólo un signo lo separa del aplastamiento: sólo una convención. La civilización debe ser su confianza en que los conductores de los coches van a respetar la convención.

La convención funciona porque se supone que sirve para el bien de todos. Al automovilista le conviene parar para no tener problemas y porque él será peatón la otra vez, y le convendrá que los demás paren.