El trabajo de espía

Durante la Guerra Fría, los espías alemanes de la policía secreta, Stasi, se disfrazaban de «personas normales», entraban en casas ajenas y las registraban. Pero antes de hacerlo, se aseguraban de fotografiar todo con varias Polaroid para, al final, poder dejar todo como estaba. ¿Quién no quisiera tener ese trabajo? Las fotografías, antes parte de archivos súper clasificados, ahora expuestas al público en una galería de Berlín, nunca fueron tomadas pensando en que algún día serían vistas por el público (imaginen a la persona en la galería reconociendo su casa de 1987). Poseen, por lo tanto, un aire de despreocupación y cotidianidad que ahora, visto así, es muy emocionante, casi espeluznante. ¿Los disfraces de los espías? Ya los verán; son cómicos. Usaban bigotes falsos, pelucas, lentes oscuros y gabardinas sospechosas. No parecen estar disfrazados de personas normales tratando de pasar desapercibidos; parecen estar disfrazados de espías de la Guerra Fría, tratando de ser reconocidos a un kilómetro de distancia. Ver las fotos.

© Stasi / Simon Menner / Morgen Contemporary Gallery

© Stasi / Simon Menner / Morgen Contemporary Gallery