The Longevity Project

Un estudio de ochenta años de duración revela que las personas meticulosas viven más. La nota apreció el sábado 4 de junio de 2011 en la versión condensada en español del diario estadounidense The New York Times. La redacción es de Katherine Bouton:

El secreto para una vida larga ha sido muy estudiado. James Smith, economista de la salud, determinó que la respuesta era la educación. No abandonar la escuela. Esto, indudablemente, es cierto. Sin embargo, sus hallazgos no necesariamente contradicen un estudio realizado por Howard S. Friedman y Leslie R. Martin, detallado en su libro “The Longevity Project” (El proyecto de la longevidad). Este esfuerzo fue singular en el sentido de que siguió a un solo conjunto de participantes durante ocho décadas, desde su infancia hasta su muerte.

La clave para una vida larga: ser concienzudo, cosa que, después de todo, es lo que mantiene a la gente en la escuela.

Muchos suponen que la biología es el factor crucial en la longevidad. Si los padres de alguien vivieron hasta los 85 años, es probable que la persona también lo hará. Pues no, aclaró Friedman. «Los genes constituyen alrededor de una tercera parte de los factores que llevan a una vida larga», dijo. «Las otras dos terceras partes tienen que ver con estilos de vida y azar».

Como ejemplo del azar, citó a veteranos de la Segunda Guerra Mundial. «Un número desproporcionado de soldados que fueron enviados al extranjero, particularmente al Pacífico, murieron a un índice mayor después de la guerra que los hombres que habían sido desplegados en Estados Unidos», señaló. Los hombres enviados al extranjero tenían una y media más probabilidades de morir, en comparación con sus compañeros que se habían quedado en el país.

Hay tres explicaciones para el papel dominante de la meticulosidad. La primera y más obvia es que la gente meticulosa es más propensa a llevar estilos de vida sanos, a no fumar ni beber en exceso, a ponerse el cinturón de seguridad, a seguir las órdenes de sus médicos y a tomar medicamentos tal como se los recetan. En segundo lugar, la gente meticulosa suele verse involucrada no sólo en situaciones más sanas, sino también en relaciones más sanas: matrimonios más felices, mejores amistades y situaciones laborales más saludables.

El tercer ejemplo para el vínculo entre la meticulosidad y la longevidad es el más intrigante. «Pensamos que debía ser algo biológico, pues descartamos todos los demás factores», contó Friedman.

Él y otros investigadores descubrieron que algunas personas están biológicamente predispuestas no sólo a ser más meticulosas sino también más sanas. «No sólo suelen evitar muertes violentas y enfermedades vinculadas a fumar y beber», escriben «sino que los individuos concienzudos son menos propensos a una una gran cantidad de enfermedades, no sólo a las provocadas por hábitos peligrosos».

La explicación fisiológica exacta se desconoce, pero parece tener que ver con niveles de químicos, como la serotonina, en el cerebro.

En cuanto al optimismo, tiene su desventaja. «Si se es alegre, muy optimista, particularmente al enfrentar enfermedades y recuperación, si no se toma en cuenta la posibilidad de que se podrían sufrir contratiempos, entonces es más difícil lidiar con esos contratiempos», explicó.

¿Y qué dicen del ejercicio? El ejercicio extremo no es un indicador previsible de longevidad (aunque la organización y persistencia necesarias para ello probablemente sí lo son).

En lugar de eso, hay que pasar tiempo en un trabajo que le guste. «Hay una idea equivocada sobre el estrés», dijo Friedman. «La gente piensa que todo el mundo debería tomarse las cosas con calma». En lugar de eso, indicó, «un trabajo difícil que también sea estresante puede estar asociado con la longevidad. Los desafíos, incluso si son estresantes, son también un vínculo».

El matrimonio, al sumar la felicidad del esposo y la esposa, era un buen pronosticador de salud y longevidad futuras. Sin embargo, lo más interesante fue que la felicidad del hombre era el mejor pronosticador de salud y bienestar, para ambos cónyuges. La felicidad de la esposa importaba mucho menos en su bienestar futuro.

¿Y el pronosticador social más importante para una larga vida? Una red social fuerte. Las de las mujeres suelen ser más sólidas.

El proyecto aún no concluye. Martín quiere analizar otras variables, como los patrones de sueño. Friedman dijo que él pensaba que la pregunta sin respuesta más importante tenía que ver con el trabajo, «cuestiones relacionadas con la jubilación», dijo. «Sabemos que no es bueno jubilarse e irse a la playa».

Sin embargo, tampoco es bueno quedarse en un trabajo aburrido y estresante. «Necesitamos pensar en navegar estas transiciones de una manera saludable», añadió.