Head #10, from the series Heads

Hace unas semanas, vi una exposición en el MoMA de San Francisco (un gran museo todavía no descubierto por las masas) llamada Exposed: Voyeurism, Surveillance, and the Camera Since 1870. En la entrada de la sala, inaugurando la exposición, estaba la fotografía que muestro aquí abajo (Philip-Lorca diCorcia / American, born 1951), cuya historia quise anotar de inmediato en este diario de observación.

Head #10 © Philip-Lorca diCorcia

Head #10 © Philip-Lorca diCorcia

La ficha técnica decía exactamente esto:

In his series Heads, diCorcia challenges and extends the boundaries of street photography. He made this body of work by photographing unsuspecting passersby from enormous hidden scaffolds, using a powerful artificial flash system to illuminate their expressions as they walked down New York City streets. By isolating the subjects against an otherwise darkened setting, the brilliant flash gives the photographs an effect similar to a stage set, making it difficult to determine whether the subject was found or placed there by the photographer-director. Disconcerting for many viewers, the work was challenged in court in 2006 as an infringement of privacy by one of his subjects. Though the court decided in the artist’s favor, the photographs continue to provoke unsettling questions about the overlap between public and private space.

A veces pienso que todas las exposiciones que hay en los museos (al menos en aquellos similares al MoMA de SF) deberían de existir simultáneamente en internet, con la misma dedicación y atención al detalle que sus versiones físicas en el museo. Las limitaciones del internet, como medio, se parecen mucho a las limitaciones que presentan los espacios museográficos y sus condiciones curatoriales. Sé que la idea podría parecer absurda (o irrealizable) para muchos (a mí también me parece absurda, a veces) pero tampoco veo razones convincentes (ignorando las de copyright y las sentimentales) para no hacerlo.