Fotografías de hace 20 mil años

Para mí sí es una falta cotidiana el no poder disfrutar de una fotografía en alta definición de una mujer cocinando en su casa en el año 1208 antes de Cristo, de un grupo de pescadores chinos de la dinastía Shang, de los primeros días de los españoles en Tenochtitlan, de un hombre en atuendo invernal en la Edad Media, de los días en que los primeros hombres cruzaron el estrecho de Bering (me gustaría ver sus provisiones, sus zapatos, sus dientes, la relación corporal entre ellos, los gestos de sus bocas) o de cualquier otra cosa del pasado.

Ahora podemos ver todo lo que nos interesa del presente, lo que no nos interesa y lo que no sabíamos que nos podía interesar. Lo podemos ver todo fácilmente. Quiero ver el pasado de la misma manera.

La apariencia de los animales salvajes no ha cambiado por milenios. Es verdad que la evolución es visible en ciertos detalles pequeñísimos, pero deben pasar eras para notarlos. Así que me conformo con ello: veo esas fotografías —que antes me parecían aburridas y banales— con algo de emoción: ahí, al lado de ese oso, de ese elefante, podría estar un hombre de hace veinte mil años.

© 2009 Campru

© 2009 Campru

Mi interés por ver así la historia —en fotografías— no es nuevo ni ha despertado con la tendencia de sobre documentar el presente. Es un genuino interés que siempre he tenido y que seguramente conservaré.

Las pinturas y las películas me han hecho creer que puedo ver el pasado como era. Pero no han hecho mas que mentir: si no pueden documentar correctamente lo que pasaba hace cincuenta años, es muy probable que cometan graves errores con lo que pasaba hace decenas de siglos.