Mangos sobre estrellas

El Instituto Cultural Cabañas (que, por sí solo, justifica una visita a Guadalajara) está plagado de estrellas blancas de metal y mangos maduros que han caído de los árboles y que alguien coloca, sin que nadie lo vea, sobre las esculturas. No parece algo raro, sin embargo; el edificio es tan majestuoso que no hay tiempo de pensar en todos los árboles de mango y sus frutos que uno se encuentra en cada uno de los 23 patios. También conocido como Hospicio Cabañas, este edificio fue inaugurado hace doscientos años. En 1937, José Clemente Orozco pintó el interior de la capilla; Octavio Paz se refiere a estos murales con las siguientes palabras: «Para Orozco pintar es expresar nuestra sed, jamás saciada, de significaciones absolutas. Él no pintó certidumbres intemporales: pinto el ansia de la certidumbre.» Ver álbum fotográfico.

Instituto Cultural Cabañas

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