Lo intangible de la fotografía digital versus la permanencia de la pintura

El pintor alemán Norbert Bisky es entrevistado en la tercera edición de la revista The Travel Almanac:

What happens with these pictures that I take? They lie around on some memory card. You buy a new, empty card, the old one lies around somewhere, and I never look at the old photos. Which is why I take fewer and fewer pictures the older I get. Instead, I try to “experience” or “see” something, which is much more interesting than something to download. What I experience and see gets worked out in my paintings. A sense of orientation does not inhere in a photograph.

There have never been as many photographers as there are today… but they will all disappear. These photographs don’t exist; they swirl around in an electronic space, and ten years from now no one will know how to open, let alone archive, these files. Or it rains and your memory card dies. And so on and so forth. My faith in “good old” painting is only reinforced by such observations. Let it rain—an oil painting will still survive.

[A painting] lasts for at least four hundreds years, yes. Then it could be that a corner gets a few scratches or that the paint cracks, but those problems are fixed by a good restorer.

Carlos Fuentes y la inteligencia

Carlos Fuentes escribe sobre la inteligencia y sobre su infancia en la década de los treintas en Washington:

Mexico, the imaginary country, dreamed of a painful past; the United States, the real country, dreamed of a happy future.

The French equate intelligence with rational discourse, the Russians with intense soul-searching. For a Mexican, intelligence is inseparable from maliciousness —in this, as in many other things, we are quite Italian: fuberia, roguish slyness, and the cult of appearances, la bella figura, are Italianate traits present everywhere in Latin America: Rome, more than Madrid, is our spiritual capital in this sense.

For me, as a child, the United States seemed a world where intelligence was equated with energy, zest, enthusiasm. The North American world blinds us with its energy; we cannot see ourselves, we must see you. The United Stated is a world full of cheerleaders, prize-giving, singin’ in the rain: the baton twirler, the Oscar awards, the musical comedies cannot be repeated elsewhere; in Mexico, the Hollywood statuette would come dipped in poisoned paint; in France, Gene Kelly would constantly stop in his steps to reflect: Je dance, donc je suis.

The United States was a country where things worked, where nothing ever broke down: trains, plumbing, roads, punctuality, personal security seemed to function perfectly, at least at the eye level of a young Mexican diplomat’s son.

Sierra Norte de Puebla: el recorrido y las fotografías

Sierra Norte de Puebla fotografías

La carretera de Puebla a Cuetzalan, sobre todo la primera mitad, es un recorrido de paisajes vastos e inéditos, casi capadócicos. Al llegar a Cuetzalan, lo que más sorprende es la franqueza en el uso del material: la piedra gris con la que están hechas las calles, las banquetas y los muros crea una sensación de identidad instantánea. La presencia indígena es muy fuerte, sobre todo durante el mercado dominical, que comienza desde la víspera. Es un pueblo lejano; conserva todavía ese carácter exótico que vi en unos carteles viejos de los sesentas, colgados en un hotel, en donde todo el misticismo de México se anunciaba con una serigrafía que firmaba Cuetzalan · Mexique.

La carretera de Cuetzalan a Zacatlán de las Manzanas hay que recorrerla por la mañana, para poder ver la sierra y apreciar bien los colores y olores del verde. Sin ninguna parada, serían unas tres horas de viaje en auto, pero uno debe detenerse varias veces, en un pueblo, en un arroyo o en una intersección desolada. Xochitlán está en esa carretera, y es el México de hace cien años. En un domingo cualquiera se pueden ver a los borrachos en las tiendas y cantinas como en las fotos de la Revolución, y a los jóvenes del pueblo esconderse con sus novias en los recovecos de los muros de las iglesias.

Zacatlán de las Manzanas es un pueblo feo con dulces, panes y alrededores que merecen una visita.

Aquí las fotografías del recorrido. Aquí una edición condensada.

Relaciones fantasma

El escritor estadounidense Patrick Somerville habla sobre relaciones fantasma:

How many ghost relationships do you have? I am drawn to them and like to ask people about theirs. Chat rooms? What are they, and what do they mean? Is it the Internet or something else? Subway eyes. People you’ve only met through email, or Facebook or Twitter? Authors you’ve read whom you may very well love, and I mean actually love, even though they’re dead? People who’ve commented on something you’ve done having never seen your face? People from afar who’ve changed your life? A customer service rep who somehow made your day, a random H.R. person who ruined your year?

El artículo de donde salió este extracto habla de otra cosa, tal vez más interesante: un personaje de su última novela intercambia 38 correos electrónicos —en la vida real— con Ed Marks, un editor del periódico New York Times.

Marcas, mundos y experiencias

Un fragmento del libro de Alessandro Baricco, Next – Sobre la globalización y el mundo que viene:

Sé que suena mal al decirlo, pero lo que nos provoca aversión, tratándose de tenis o de hamburguesas, es una experiencia que aceptamos sin ninguna resistencia cuando están en juego cosas más nobles. Beethoven es una marca. Lo son los impresionistas franceses. Kafka lo es. Shakespeare lo es. Hasta Umberto Eco lo es. E incluso La Repubblica o Mickey Mouse o la Juventus. Son mundos. Que significan bastante más de lo que son. Tienen sus reglas, y nosotros las aceptamos. Quiero decir: nos convencemos de que las papas fritas de McDonald’s son buenas con la misma ilógica maleabilidad con la que aceptamos que Beethoven no compuso nunca un fragmento malo e inútil, que todo Shakespeare es genial, que Mickey Mouse no tiene un papá ni una mamá, y que La Repubblica siempre escribe la verdad. Forma parte del juego. Y es un juego del que todos necesitamos. Nos vemos empujados a preferir todo lo que nos ofrecen con la fuerza orgánica de un mundo, no sólo con la pura presencia de un objeto, por muy bello que sea. Estamos agradecidos a quienes consiguen sistematizar mundos. Son seguros contra el caos, son organizaciones salvíficas de la realidad.

No creo que sea necesario apuntar hasta qué punto el mundo sistematizado por Kafka es más rico, complejo e inteligente que el estudiado por los McDonald’s. Lo sabemos. Pero esto no debe impedirnos comprender que el juego es el mismo, que el tipo de experiencia es la misma, que el mundo de Kafka no es más real que el de McDonald’s, que la visita a una exposición de los impresionistas franceses mueve nuestro cerebro exactamente como dar una vuelta por Niketown. No quiero decir que Monet tenga el mismo valor que un tenis deportivo. Pero, extrañamente, la gente entiende eso. Tiene prisa por entender eso. Como si no pudiera arriesgarse a pensar en ello por lo menos un momento. Me parece que, en el fondo, están aterrados por la idea de que alguien acabe por demostrarles que un muchacho imbécil, fanático de la Niketown, es exactamente igual que un asesor fiscal al que le chiflan los últimos Cuartetos de Beethoven. En consecuencia, en cuando les parece oler un razonamiento que pueda llevarlos a esos extremos, desenchufan el audio.

Sordos hasta la meta.

Buenos Aires 2012: observaciones, recomendaciones y fotografías

Buenos Aires Argentina

Buenos Aires cambia rápidamente. El extranjero se descubre cambiado la segunda o la tercera vez en París; pero en Buenos Aires, además de encontrarse distinto, más viejo, encuentra una ciudad y una sociedad distintas. Esto hace imposible cualquier intento de continuidad narrativa o de conexión: no es más el Buenos Aires de un recuerdo; los edificios blancos parecen los mismos, pero sólo las fachadas permanecen.

Cinco observaciones de Buenos Aires, en marzo del dos mil doce:

1. Buenos Aires es, hoy, más latinoamérica que Europa. Nunca ha sido ninguna de las dos, pero hoy es más la primera que la segunda.

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